Hoy se estrena una película
que tenemos muchas ganas de ver, White God, dirigida por el húngaro Kornél
Mundruczó.
La película cuenta la historia de Lili tiene 13 años
y está dispuesta a hacer cualquier cosa para proteger a su perro Hagen.
Esperamos mucho de esta película que como describen los compañeros de Golem es
“Una fábula acerca de una especie superior y de sus desafortunados inferiores.
Rechazado y traicionado, el mejor amigo del hombre se rebela contra su antiguo
amo.”
Para aquellos curiosos que
quieran saber aún más aquí os dejamos la entrevista al director Kornél
Mundruczó que Golem nos ha facilitado, en las que se descubren las claves de la
película y el porqué de muchas cosas que se encuentran en ella. Por lo que
recomendamos leerla una vez vista la película.
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¿Quién es el dios blanco? ¿Qué significa el título?
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Quería que el
perro simbolizara al eterno paria cuyo amo es su dios. Siempre me han
interesado las características de Dios. ¿Dios es realmente blanco? ¿Cada
persona tiene un dios propio? El hombre blanco ha demostrado una y otra vez que
solo es capaz de gobernar y colonizar. Las dos palabras del título son
contradictorias, por eso me parecieron fascinantes.
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Esta película difiere en muchos aspectos de sus
anteriores obras, ¿qué le impulso a hacerla?
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Después de diez
años haciendo películas, sentí que un pe riodo de mi vida como realizador había
llegado a su fin. De hecho, Szelíd teremtés - A Frankenstein-terv (Dulce hijo – El proyecto Frankenstein) puso
el cierre a ese capítulo. Digamos que había acabado con mi periodo
“adolescente” de cineasta. Me interesaban pensamientos que requerían otra forma
cinematográfica. Como resultado del masivo declive cultural actual, sentí el
deseo apremiante de hablar a un público más amplio. Durante el transcurso de la
escritura del guión y del rodaje, me enfrenté a varias preguntas. Haber podido
contestarlas sin repetirme me ha hecho feliz. Desde luego, aunque sea
diferente, es una película de Kornél Mundruczó de principio a fin.
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¿La película
es un reflejo del estado político actual en Hungría?
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La película no
solo es una crítica de la Hungría actual, sino de la Hungría futura, donde una
clase dirigente compuesta por muy pocas personas domina a la mayoría. Pero
ocurre lo mismo en toda Europa. Un pequeño grupo formado por la élite se
reserva el poder y, como si se tratara de un reality show, los políticos se
convierten en auténticas estrellas a las que apoyamos o no. Me parecen
tendencias muy peligrosas. Si no nos preocupamos, las masas se alzarán algún
día.
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¿Cómo es el Budapest que quería mostrar?
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Sentí que debía
alejarme del tópico de una melancólica Europa Oriental postsoviética. Europa
del Este existe en medio de un caos tremendo, de una mutabilidad, de una
inestabilidad; planificar cara al futuro es imposible. Busqué espacios e
imágenes que representasen esta idea. Intenté crear una nueva Budapest
expresando una relación actual con la historia de la ciudad.
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¿Cómo se le ocurrió usar perros para representar a
los eternos parias? ¿Qué le inspiró?
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En el arte es
sumamente difícil encontrar una forma de describir verdades atemporales de una
forma nueva. Pero conocer las novelas de J.M. Coetzee fue una experiencia
reveladora. Su obra nos recuerda que debajo del paria más paria existe otra
capa de seres inteligentes y racionales que también pueden ser explotados por
los seres humanos: los animales. Empecé a preguntarme si no sería posible rodar
una película con un perro. Me pareció difícil, pero me inspiró. También hacía
tiempo que quería hacer una película con una chica joven como protagonista. En
la película, una joven adolescente pierde la inocencia de la misma forma que
los perros. Es una historia espejo entre la niña y los perros.
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¿Cómo fue trabajar con los perros, y qué fue de ellos
luego?
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Fue una
experiencia terapéutica, como entrar en contacto con la madre naturaleza,
incluso con un trozo del universo. Durante el rodaje, nos ajustamos a los
perros, no los perros a nosotros. Puede decirse que la película es un claro
ejemplo de una singular cooperación entre dos especies. También fue maravilloso
porque todos los perros salieron de refugios, y una vez acabado el rodaje
conseguimos que todos fueran adoptados y tuvieran un hogar.
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También cambió de coguionistas para esta película.
¿Se debe a que deseaba dar un tono diferente a la historia?
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Sí, pero hace
tiempo que trabajo con ellos en el teatro. Kata Wéber y yo hemos creado varios
melodramas sociales en los últimos años, lo que nos ayudó a aportar un nuevo
contenido al guión. Hace tiempo que Viktória Petrányi es mi coguionista y
productora. Trabajar en equipo siempre ha sido importante para mí.
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La película está construida a partir de elementos
procedentes de géneros muy diversos. ¿Hasta qué punto fue una decisión
consciente mezclar el melodrama, las
películas de aventuras y de venganza?
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No fue tanto una
mezcla como una nueva forma de contar una historia. Tengo la impresión de que
estos géneros están presentes en la sociedad de nuestro mundo occidental en
vías de desintegración. La vida de algunos son auténticas telenovelas y la de
otros, thrillers. Se alternan en la vida diaria con la facilidad con que
cambiamos de canal de televisión. Me gustó la idea de superponer varios géneros
para servir mejor a un gran tema. ¿Es posible infundir auténticas ideas dentro
de un estereotipo? A veces, esas capas están tan cerca que se mezclan, pero
solo puede unirlas una idea central. No debe ser nunca una parodia.
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Los movimientos de cámara también han cambiado con
respecto a sus anteriores películas. ¿Se debe a que parte de los actores eran
impredecibles?
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Los movimientos
de cámara son parecidos en otras películas mías, pero en esta he trabajado con
un director de fotografía muy joven, Marcell Rév. Las imágenes no significan lo
mismo para él que para las personas de mi generación. Además, queríamos contar
este cuento con mucho realismo, pero nos dimos cuenta de que no solo dependía
de nosotros. Debido al hecho de que los perros eran impredecibles, a menudo no
sabíamos cómo iba a desarrollarse la escena. Tuvimos que adaptarnos, casi como si
rodásemos un documental sobre la naturaleza. También quiero añadir que no me
interesa crear formas, me parece que es la mejor manera de llevar el creador a
la muerte, un pensamiento nada estimulante. Mi forma de pensar hace que cada
película adopte la forma que más le conviene.
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Los últimos 40 minutos de la película muestran
imágenes nunca vistas.
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Son los momentos
en que las masas se levantan. Simbolizan el miedo actual de Europa: el
alzamiento de las masas. No se equivocan al tener miedo. Busqué imágenes icónicas
para mostrarlo, para dejar clara la dirección en la que vamos cuando rehusamos
colocarnos en el lugar de otra especie, del adversario, de una minoría. Quería
enseñar su punto de vista. El arte nunca debe dejar de ser crítico. Debe alzar
un espejo ante la sociedad.




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